PRIMEROS POBLADORES

 

En este apartado vamos a nombrar los primeros pobladores de España y a hablar sobre ellos. En primer lugar tendremos los pueblos celtas y después los pueblos iberos. También hablaremos sobre los Tartessos, que se encontraban en el valle de Guadalquivir.

 

 

 

PUEBLOS CELTAS

Hace 3.000 años, la Península Ibérica estaba habitada por dos grandes grupos de pueblos. Uno de ellos eran los pueblos celtas. Estos habitaban las tierras de la Meseta y de la costa atlántica de la Península Ibérica. Se dedicaban principalmente a la ganadería y eran especialistas en la fabricación de objetos de metal, al igual que los Tartessos. Mantenían muy pocas relaciones comerciales.

En un sentido amplio, celtas es el término utilizado por lingüistas e historiadores para describir al pueblo, o conjunto de pueblos de la Edad de Hierroque. Hablaban lenguas celtas pertenecientes a una de las ramas de las lenguas indoeuropeas.  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PUEBLOS IBEROS

 

«Iberos».Con este nombre designaban los griegos al conjunto de pueblos que entre los siglos VI y II a.C. habitaban las regiones más orientales de la península Ibérica, desde los Pirineos hasta Andalucía pasando por todo el Levante. Los monumentos funerarios hallados y las referencias en los textos clásicos han configurado una imagen de los iberos como unos venerables guerreros con una excelente fama de mercenarios. Lucharon codo con codo junto a los cartagineses para derrotar a los griegos. Vivían en contacto con los pueblos colonizadores, para comerciar con ellos y utilizaban una moneda propia para comprar y vender. En cuanto a los oficios, la mayoría de ellos se dedicaban a la agricultura y a la ganadería, pero había expertos artesanos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

TARTESSOS

También conocidos como Tartéside, fue el nombre por el que los griegos conocían a la que creyeron primera civilización de Occidente. Su territorio era muy rico en metales, como el oro, la plata o el cobre, y sus habitantes eran expertos en la elaboración de objetos de metal, ovbiamente.

 

Estrella tartésica

La estrella de ocho puntas tiene su origen en la mitología y la religiosidad tartésica, ya que era el símbolo con que el pueblo tartésico, desde tiempos remotos al Neolítico, adoraba al sol y lo representaban con ocho rayos.